Locura por los cursos de Trading: No todo vale

15/05/2021 Por Mr. Comparator
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Encontramos estos días nuevas inquietudes, el confinamiento nos tiene hartos y recurrimos con más asiduidad a la búsqueda por internet. Sobre todo, en el caso de aquellos que están viendo mermados sus ingresos o que se han quedado sin trabajo, “¿cómo ganar dinero desde casa?” se ha vuelto la búsqueda top de este confinamiento.

Aquí cabe de todo, desde aquel que ofrece dinero a cambio de realizar encuestas, pasando por el que dice que con fotografías se puede hacer uno rico, hasta llegar a lo más extendido: los cursos de trading.

No solo son brokers los que los promueven, sino que academias, traders, y todo tipo de personas se suman a este barco. Hay que tener cuidado aquí con la visión tan negativa y burlesca que ronda por las redes sociales estos días: no todos los que ofrecen cursos de trading son unos vende-humos o estafadores.

Ojo, ni vendemos cursos de trading ni los promocionamos, pero entendemos (y conocemos) a gente que lleva mucho tiempo dedicándose a esto y que lo hace de forma honrada. ¿El problema? Que pagan justos por pecadores, y claro, cuando uno se toma con el Josef Ajram o Alberto Chan de turno, es complicado no pensar en la cantidad de buitres que hay en este sector.

 

(Viñeta El Cadenazo)

Pero, insistimos, nosotros hablamos de aquellos que no venden sus cursos mostrando un póster del caribe detrás (con efecto ventilador para más realismo) o los que alquilan el Ferrari para que les hagan una foto con sus RayBan. ¿Por qué lo hacen? Básicamente porque no tienen posibilidad de hacerlo realmente o que, teniéndola, no es que hayan conseguido ese dinero invirtiendo con sus «métodos únicos» en Bolsa.

Consideramos que es importante no caer en la trampa de estos famosos vende-humos (a los que ahora se están sumando más actores), pero tampoco creemos conveniente caer en el error de desprestigiar a todos los que se dedican a ofrecer esos cursos.

Hay que entender que no todos partimos de la misma cultura o educación financiera, no todos tenemos los mismos conocimientos sobre las inversiones y, sobre todo, no todos los productos están hechos para todos los públicos. Debemos elegir con rigor, no solo a quién nos ofrece el curso, sino el temario del mismo y el objetivo, en función de lo que nosotros estamos buscando. Una vez más, la desinformación al poder.

Al fin y al cabo, la culpa no solo es del que ofrece un curso exprés asegurándote que te harás millonario; la culpa es, en nuestra opinión, mucho mayor en el caso del inversor que accede a semejante circo. ¿No dicen eso de “dos no riñen si uno no quiere”?  

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